Compromiso del sector

Compromiso del sector

El sector del agua mineral está plenamente concienciado y comprometido con el medio ambiente cuidando los manantiales y su entorno, gestionando los recursos hídricos de forma sostenible, y contribuyendo a la correcta gestión medioambiental de sus envases.

La producción de aguas minerales en España representa tan sólo el 0,03% de los recursos hídricos subterráneos. Recursos que el sector gestiona de forma sostenible, preservando y asegurando el equilibrio natural de los manantiales en calidad y cantidad. Sólo se extrae del acuífero la cantidad que realmente se va a envasar para el consumo. Además, por imperativo legal, la zona de captación (perímetro de protección concedido por las autoridades mineras a cada industria) ha de estar absolutamente protegida y, cada empresa envasadora, se responsabiliza, además, de preservar y asegurar la pureza original del acuífero y de su entorno.

El sector trabaja también constantemente en la introducción de medidas para la prevención de residuos de envases como, por ejemplo, la reducción progresiva de la cantidad de material utilizado en la fabricación de los mismos. Todos los envases y embalajes utilizados por el sector son 100% reciclables y se trabaja constantemente por mejorar sus condiciones de reciclado. De hecho, el sector participa en ECOVIDRIO y Ecoembalajes, entidad de la que ANEABE fue socio fundador, para gestionar su reciclaje y posterior valorización.

Como resultado de este compromiso medioambiental, desde la década de los 80, la industria del agua mineral viene poniendo en marcha una serie de medidas y actividades, con el objetivo de alcanzar un desarrollo sostenible, cuidando y respetando siempre el entorno natural donde se encuentran los manantiales.

2015, un compromiso sostenible

Fruto del compromiso e interés medioambiental, ANEABE y el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), firmaron el Compromiso Medioambiental Voluntario “2015, Naturalmente”. Gracias a este acuerdo, el sector se comprometía a la consecución de unos objetivos mensurables en 2015, que van más allá de las exigencias establecidas en el marco regulatorio nacional y europeo, y que se alinean con los principales retos medioambientales que afronta el sector alimentario: la gestión medioambiental de los envases, la reducción de energía, la disminución del consumo de agua industrial y la protección del entorno.

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